jueves, 22 de mayo de 2008

25 DE MAYO EN LA PROVINCIA DE TUCUMAN


Tucumán
Jueves 22 de Mayo de 2008
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25 DE MAYO
Los chicos preparan sus disfraces
Disfraces escolares. La proximidad de la fiesta patria entusiasma a los chicos.
Las casas de cotillón ofrecen trajes típicos para el acto escolar. También se puede alquilar la ropa. Lo importante es que nadie quede sin participar.

Preparar con tiempo abarata costos

“Los actos se planifican con tres semanas de anticipación al menos para que los papás tengan tiempo de organizarse. Siempre tratamos de que no gasten, de que puedan ver qué tienen en casa o pidan prestado, para que lo que se compre sea mínimo. Entendemos que tienen otros gastos”, explicó la maestra jardinera Elba Agüero.

La mayoría de las madres con hijos en edad escolar coinciden hoy en una preocupación: conseguir el disfraz para el acto del 25 de Mayo, que se celebrará entre mañana y el lunes. En las casas de cotillón se los puede vestir de pies a cabeza por $ 40 a $ 55, como mínimo. Si se opta por alquilar, hay que pensar en $ 25 para arriba. Pero lo mejor es revolver el guardarropas y acudir a amigos y parientes para completar cada disfraz, con un gasto mínimo.

Ellas quieren ser damas antiguas; ellos, granaderos
La llegada de las fechas patrias entusiasma a los chicos. Para ellos, es hora de jugar a ser otro, de subir a un escenario, de actuar y de disfrazarse. Semanas antes, cuando apenas se están programando los actos en la escuela, comienzan a pedir el traje que tendrán que usar y a ensayar las líneas que van a exponer, según les indicó la señorita. En tanto, las mamás empiezan a pensar cómo harán para conseguirlo. Hoy, a diferencia de décadas anteriores, las casas de cotillón, algunas mercerías e inclusive las librerías ofrecen trajes semi descartables y accesorios plásticos que pueden sacar del apuro, cuando no hay tiempo para recurrir a una modista o el alquiler está fuera del alcance del bolsillo.
Según las docentes, el disfraz preferido de las niñas es el de dama antigua. “Los de dama antigua y de caballero son los favoritos. Pero, generalmente, cuando son chicos no tienen problemas, a todos les fascina disfrazarse”, dijo Elba Agüero, maestra jardinera.
Pamela Toll, de 7 años, dice que a ella le gusta vestirse de dama antigua y expone sus motivos: “Es como estar vestida de princesa. Me encantan los vestidos largos, con vuelos y de colores”, afirmó.
A los chicos, les atraen los disfraces de caballero, de granadero o de algún prócer. “Ser San Martín o Belgrano les parece mucho más importante; siempre prefieren disfrazarse de esos personajes. En realidad, es la producción lo que les gusta. Les atrae el traje de caballero pero también les divierte pintarse la cara con carbonilla”, comentó Valeria Del Pino, maestra jardinera.

La organización
Las maestras señalaron que a la mayoría de los chicos le parece divertido actuar. “Es una actividad diferente; se ponen muy ansiosos. Por eso, siempre tratamos de organizar un acto pensando en que todos tienen derecho a participar. Pero lo cierto es que, algunos chicos son tímidos y prefieren no hablar”, dijo Del Pino.
Agüero, a la vez, señaló que se puede crear un espacio de acuerdo con la personalidad de cada chico y evitar que alguno se sienta incómodo. “Si alguien no quiere disfrazarse, es preferible no forzarlo. Quizás, le guste bailar folclore... otros, por ejemplo, pueden encargarse de repartir escarapelas si no quieren estar frente al público”, subrayó.
En cuanto a los trajes, las opciones son variadas: se pueden comprar, alquilar o encargar a medida. Los precios, según el tamaño y la calidad, oscilan entre $ 28 y $ 75. No obstante, si en la casa se consigue la vestimenta, bastan algunos accesorios para darle al disfraz el toque que le falta: galeras, mantillas, pañuelos de colores, peinetas, abanicos, guantes, bastones, entre otros, se pueden conseguir a bajo costo. “Los más económicos son de tela, como la fiselina o la tafeta, combinados con encaje; son baratos pero no resisten muchos lavados”, advirtió Sandra (32), vendedora de una casa de cotillón.

Un toque de imaginación
El mejor traje del 25 de Mayo es el que lleva un toque de imaginación como sólo mamá lo puede hacer. La dama antigua queda primorosa con una pañoleta pequeña y con flecos, de esas que uno tiene en casa para ocasiones especiales. Un abanico antiguo de la abuela puede servir para dar distinción al disfraz. Unos aros brillantes o de perla colgantes (de los que tienen la mamá o la hermana mayor en su joyero) dan la pincelada final al traje, que puede ser comprado o elegido entre los vestidos de fiesta del guardarropas de la niña.
El traje de gala del caballero también requiere esmero y una mirada a la ropa que hay en el hogar. Es fundamental contar con una camisa blanca y un pantalón negro (siempre hay un primo o vecino que puede prestarlo). La galera y la caña de las botas se fabrican con cartulina negra. Se usan zapatillas oscuras o los mismos zapatos del colegio y se forma un cilindro alrededor de la pantorrilla, que se une con cinta adhesiva. Para hacer la galera se cortan dos círculos (uno del diámetro de la cabeza y el otro más grande) y un cilindro que será la copa. Se tapa de un lado y el otro extremo se coloca sobre la circunferencia grande, se marca con lápiz alrededor dejando pestañas. Se corta y descarta el centro y se pega el ala al cilindro por las pestañas.